I
Cuando la tarde empieza a cabecear
Y la noche suelta su tela
Y las estrellas muy lento se acercan
A disimular
Atrapado libre de mi alcohol
En la alcoba de mi terquedad
No ignores, por favor
Mi honestidad
Sensaciones
Que aún no puedo controlar
La caravana de miradas
Que me suelen solapar
Mi dios no es más que un
Malcriado y frío cascarón
Condenado al infierno
¿A dónde voy?
Y de lejos suelo ver
Que es posible
Seamos amigos
Y la luna será
Nuestro testigo
Aún gritando eterno en mi silencio
No podré dormir o tu escuchar
Aún sufriendo los mil y un castigos
Tu no podrás saber jamás
II
Soy fantasma
Soy el hijo
Soy amante
Estoy maldito
Con las uñas de mis ojos
Suelo aruñarte poco a poco
Y de lejos suelo verte
Acompañada de tu amante
Un ser de hueso y de carne
Y tan brillantes como esmalte
Son sus ojos de oro y sangre
Que me recuerdan lo que fui
¿Recuerdas lo que era antes?
Fatalismos tan vacíos
Que me llenan y dan frío
Cuerpos de vida corriendo en pleno cielo
Seamos amigos
Pero, olvidémonos de tríos
Sacrilegio inútil
Melodía de terrores
Escogí este día para enterrar a mis amores
En fosas comunes
Donde no hay distinciones
Y si la vida de mi sombra
Cierra sus ojos a cualquier hora
Desearía escuchar tu llanto
Y saber que te importo tanto
Y el fantástico destino
Que depara nuestro futuro
No séra como ninguno
O será el de los peores
III
Y ese día
Y esa noche
Y esa hora de reproches
Escuchando aquel racimo
Observando a los ruiseñores
Y en el eco del tiempo
Te veo con mis labios secos
Murmurando tantos gritos
Que no puedo ni gritar
A falta de tanto amar
Ya no puedo ni asustar
Y de noche, aún te sigo
Y olfateo en tu abrigo
Aún recuerdo aquel aroma
Que en mi alma aún se aloja
Son tus ojos
Es tu boca
Tu sonrisa me provoca
Soy fantasma, y yo no puedo
Sentirte ni a quemarropa
Tengo todo por no querer más
Y el sol que se detiene
Y regreso de soñar
IV
La extraña sensanción de no pertencer
a este mundo en donde me crié
En este lento degradé
de los flagelos que apliqué
Con su V de la victoria
Con mi H del idiota
Con D de la derrota
Con la A del ahora
El Fantasma que no duerme
Que sin jugar aún pierde
Que no piensa en lo que tiene
Que te llama y que no viene
La verdad que no está dicha
El reflejo que ella incita
Que recuerda lo que implica
Aprovechar toda la vida
Y en el quinto
Parafraseo
Aún te busco en las palabras
Que se acuestan en las rimas
De aquel hombre de Argentina
V
Siéntate en el teatro, para poder ver
Una obra de miedos y de fe
Mientras la orquesta respira airada
Retumba el ruido en las fachadas
Fantasma
Y los jinetes pálidos que recorrían las sabánas
Hoy se alojan bajo y dentro de la cama
Velas, inciensos y de satín son tus sábanas
No es más de lo que me esperaba
El Fantasma duerme despierto
Aún tan vivo como muerto
Nada puede llenar esta vasija
Mientras el foco se desliza
Y tras las páginas tachadas
De esta historia malcontada
Me escondo tras la espada
Con la hojilla en mi garganta
Para darle al fin a mi alma
La segunda muerte que le falta
Y en el viaje a la redención
La luz al fondo cega mi vista
No llego, se corta la respiración
Tan cerca del premio, mi propia traición
miércoles, 9 de septiembre de 2009
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