Hola, querido lector. Navegador de la red, alma en pena que va de ventana en ventana, asomando su rostro hasta sentir alguna calidez que le extienda la mano, suficiente cómo para agregarla a sus "favoritos". Nos encontramos aquí el día de hoy, porque...porque, no sé, decidiste arriesgarte a ver éste contenido por falta de entretenimiento en tu vida o por simple curiosidad, pero, el hecho es que...no sé qué esperar de este pequeño experimento cibernético, exponer pensamientos al público tal vez, o mejor dicho, no es algo muy inteligente en estos tiempos que vivimos. Decir en voz alta lo que piensas me ha metido en muchos problemas en mi vida, y sobre todo, en estos últimos meses, pareciera que más se valora el silencio, que las ideas. Más útil es un seguidor, que un líder en un país de caudillos. En el Reino de los Ciegos, el Tuerto es el Rey y, si eres bueno haciendo algo, no lo hagas de gratis. Así que supongo que esto me servirá de entrenamiento para la vida.
Como decía, no sé qué esperar de éste blog que ya, para bien o para mal, es el cuarto blog que comienzo, tal vez, siempre por huir al anonimáto, o tal vez por codicia de tener más y más fuentes de catarsis, o tal vez por ganas de cambiar, siempre decido olvidar el pasado y empezar fresco desde cero. Un nuevo nombre, una nueva cara, una nueva ciudad, una nueva novia, una nueva familia, pero aún y con una vida nueva, las vidas anteriores siempre quedan atrás de uno, enredándose unas con otras como harapos de tela que una vez solías usar con orgullo y elegancia. A veces, peleamos tan árduamente por algo que nos cega, peleamos como guerreros por algo que queremos, y ésto, se convierte en nuestro motor. No, nuestro combustible. No, nuestro Dios, se convierte en nuestra filosofía de vida, pelear por algo que queremos, así nos han dicho desde que somos pequeños..."Pelea por lo que quieres, Benito"...pero, qué pasa cuando eso que tanto queremos y, por lo que tanto nos sacrificamos y dañamos en la vida, eso que tanto queremos, no es lo que en realidad...necesitamos. En verdad, ¿necesitamos re-elegir a un presidente por 3 períodos más?, en verdad, ¿necesitamos tener un blackberry de 2 millones de bolívares?, en verdad, ¿necesitamos a esa molestosa y ególatra ex novia gritona y malhumorada con la que estuvimos durante 2 años de nuestras vidas?. Las respuestas pueden variar, según el cliente, y según el que les venda la pregunta, pero, usted, amigo lector, solo debe hacerse una respuesta, a ésta pregunta: ¿De verdad necesito esto?.
No quiero salirme del tema, no quiero palpar tópicos existenciales en la primera entrada, no. Ésta debería ser un saludo, a ustedes. A ese sagaz y exigente lector del mundo, perdido en esta página, tratando de buscar la equis roja en la esquina superior derecha, como Alicia buscaba al conejo blanco, mientras caía indefensa por la madriguera hacia el País de las Maravillas...si, ¿verdad?. Es fácil sacudirse una vida, es fácil huir, es fácil olvidarse de las responsabilidades, y empezar una nueva, sin esposas, sin padres, sin leyes, sin reglas, si preocupaciones. Yo lo he hecho, ya cuatro veces, puedo despertarme en la mañana un día como una persona, e irme a dormir como otra, completamente diferente. No podemos evitar vivir el presente sin planear el futuro y, sin arrepentirse del pasado. El hecho es que, amigo lector, lo reto a pasar 24 horas, 1 solo día, viviendo el presente, sin imaginarse qué comerá mañana en el almuerzo después del trabajo, cuanta cola habrá al entrar al local cuando vaya a rumbear, o si llegará a tiempo para ver el partido de Caracas-Magallanes. Es una simple apuesta, nada monetario, solo apostamos una ideología. Solo apostamos una carencia humana. Solo pedimos pensar...¿cuando fue la última vez que vivió el ahora?
Como decía, no espero nada de este blog, tal vez por eso, podría llegar a ser muy bueno.
Como decía, no sé qué esperar de éste blog que ya, para bien o para mal, es el cuarto blog que comienzo, tal vez, siempre por huir al anonimáto, o tal vez por codicia de tener más y más fuentes de catarsis, o tal vez por ganas de cambiar, siempre decido olvidar el pasado y empezar fresco desde cero. Un nuevo nombre, una nueva cara, una nueva ciudad, una nueva novia, una nueva familia, pero aún y con una vida nueva, las vidas anteriores siempre quedan atrás de uno, enredándose unas con otras como harapos de tela que una vez solías usar con orgullo y elegancia. A veces, peleamos tan árduamente por algo que nos cega, peleamos como guerreros por algo que queremos, y ésto, se convierte en nuestro motor. No, nuestro combustible. No, nuestro Dios, se convierte en nuestra filosofía de vida, pelear por algo que queremos, así nos han dicho desde que somos pequeños..."Pelea por lo que quieres, Benito"...pero, qué pasa cuando eso que tanto queremos y, por lo que tanto nos sacrificamos y dañamos en la vida, eso que tanto queremos, no es lo que en realidad...necesitamos. En verdad, ¿necesitamos re-elegir a un presidente por 3 períodos más?, en verdad, ¿necesitamos tener un blackberry de 2 millones de bolívares?, en verdad, ¿necesitamos a esa molestosa y ególatra ex novia gritona y malhumorada con la que estuvimos durante 2 años de nuestras vidas?. Las respuestas pueden variar, según el cliente, y según el que les venda la pregunta, pero, usted, amigo lector, solo debe hacerse una respuesta, a ésta pregunta: ¿De verdad necesito esto?.
No quiero salirme del tema, no quiero palpar tópicos existenciales en la primera entrada, no. Ésta debería ser un saludo, a ustedes. A ese sagaz y exigente lector del mundo, perdido en esta página, tratando de buscar la equis roja en la esquina superior derecha, como Alicia buscaba al conejo blanco, mientras caía indefensa por la madriguera hacia el País de las Maravillas...si, ¿verdad?. Es fácil sacudirse una vida, es fácil huir, es fácil olvidarse de las responsabilidades, y empezar una nueva, sin esposas, sin padres, sin leyes, sin reglas, si preocupaciones. Yo lo he hecho, ya cuatro veces, puedo despertarme en la mañana un día como una persona, e irme a dormir como otra, completamente diferente. No podemos evitar vivir el presente sin planear el futuro y, sin arrepentirse del pasado. El hecho es que, amigo lector, lo reto a pasar 24 horas, 1 solo día, viviendo el presente, sin imaginarse qué comerá mañana en el almuerzo después del trabajo, cuanta cola habrá al entrar al local cuando vaya a rumbear, o si llegará a tiempo para ver el partido de Caracas-Magallanes. Es una simple apuesta, nada monetario, solo apostamos una ideología. Solo apostamos una carencia humana. Solo pedimos pensar...¿cuando fue la última vez que vivió el ahora?
Como decía, no espero nada de este blog, tal vez por eso, podría llegar a ser muy bueno.